Durante el Ramadan de este año se calcula que solo 220,000 palestinos han ido a orar a la Mezquita Al Aqsa, muy por debajo de la cifra del año pasado que llegó a 400,000 aproximadamente.

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(MEE/Alaa Daraghmeh)

Teniendo en cuenta que la Noche del Destino (Laylat al-Qadr) es la mas sagrada e importante para los musulmanes este decrecimiento en el numero de fieles es sustancial. Como muchas cosas más en Palestina, la peregrinación se complica por la ocupación. Los palestinos de Cisjordania generalmente necesitan un permiso para entrar en Jerusalén Este. Para el Ramadán, sin embargo, las autoridades israelíes aflojaron algunas restricciones, otorgando permisos para orar a algunas personas y dejando entrar a todas las mujeres y hombres mayores de 40 años.

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Soldado israelí pide a las mujeres que revelen sus identificaciones para cruzar el puesto de control de Qalandia cerca de Ramallah (MEE/Elia Ghorbiah)

EL MIEDO ES UNA DE LAS PRINCIPALES RAZONES POR LAS QUE MUCHOS PALESTINOS PREFIEREN NO MOVERSE DURANTE LAS FIESTAS: SOLDADOS ISRAELÍES AMPARADOS TRAS LOS BLOQUES DE HORMIGÓN, VIGILANTES, RIFLES EN MANO.

En la entrada de los hombres, Mowifuq Abu Khalil, de 62 años, fue desafiante acerca de la presencia de los palestinos en Jerusalén. “Queremos enviar el mensaje de que Jerusalén es para nosotros y Al-Aqsa es para nosotros”, dijo. “Entre toda esta política, y estos asesinatos, y estos asentamientos, todavía iremos a Jerusalén”.

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Mowafaq Abu Khalil, de 62 años, vino de Tulkarem para cruzar el puesto de control de Qalandia cerca de Ramallah y rezar en la noche sagrada de Laylat al-Qadr en la mezquita Al-Aqsa (MEE / Alaa Daraghmeh)

Israel se impone. Niega permisos, controla entradas, aplica la técnica del terror.  Ahmed Qalaweh, de Jenin, fue uno de aquellos que experimentó como muchos el abuso del ocupador. “Lo intenté tres veces”, dijo. “Tenía un permiso para visitar a la familia dentro de Israel, pero dicen que ha sido revocada”. “Estoy muy triste de no poder visitar (Al Aqsa). Intentaré otra vez hasta conseguirlo. No importa lo que me tome hacerlo”

Hombres, mujeres, niños. Todos en largas filas de espera para atravesar un puesto de control y llegar hasta un soldado israelí que probablemente les niegue el transito sin explicaciones; solo con una palabra o un simple gesto de “No sé”, “No me importa”.

A pesar de la inmersión en números, un ambiente festivo prevaleció en Al-Aqsa. En la explanada, una familia de Nablus escribía tarjetas y tomaba fotografías para enviar a parientes varones que no tenían la suerte de pasar por los puestos de control, como miles de otros.

Enmarcando las fotos contra la gloriosa cúpula de oro de la roca, enviaron un mensaje a aquellos para quienes Jerusalén seguiría siendo sólo imágenes de nuevo este año. “Al-Aqsa te extraña”, leyeron las señales.

Fuente: Middle East Eye, publicado el 24 de Junio del 2017

 

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